El Don de Ciencia

Dones Espirituales

El don de ciencia, o palabra de ciencia, es aquel con el cual el Señor provoca que el hombre entienda las cosas en la forma en cómo Él las sabe. Provoca que el hombre penetre en la raíz de cada hecho, hecho, sentimiento o circunstancia. Por medio del don de ciencia, Dios proporciona el diagnóstico, gracias a un inconveniente, patología, hecho, circunstancia. Cuando nos encontramos con fiebre, nos vamos a un médico para conocer la causa de la fiebre, porque esa no es una patología, pero sí un síntoma de alguna dolencia.

Cuando alguien está deprimido, deseamos solucionar el inconveniente de la depresión, aliviando sus indicios, por lo tanto no logramos ubicar la causa de la depresión. Por medio del don de ciencia, el Señor nos revela la causa de la depresión, su raíz, a fin de poderla sanar. El Espíritu Santo, por medio de ese don, presta un servicio al pueblo de Dios por medio de nosotros. Por el don de ciencia, Dios nos enseña sobre sus verdades, facilita que su luz penetre en el entendimiento humano. Dios comunica al hombre aclaraciones que son inviábles de adquirirse por conocimiento natural, por la fácil razón. Es un don de revelación. Revela una acción que Dios en este momento se encuentra realizando (la cura), o una circunstancia o forma de pensar que necesita ser transformada, siempre con la intención de transformación por medio del poder y de la misericordia de Dios, que cura el cuerpo y el corazón.

Don de ciencia en el Nuevo Testamento:

– Lc. 1, 39-45: María comunica el Espíritu Santo a Isabel, como señal de lo que va a acontecer en Pentecostés sobre toda la Iglesia.

– Lc. 1, 43: Isabel recibe el saber de un secreto que, humanamente, ella nunca sería con la capacidad de comprender: la encarnación de Jesús. Aquí la palabra de ciencia vino acompañada de una señal física: el Niño… (Lc. 1,44).

– Mt. 1, 18-25: Viene además por medio de un sueño, como en la situacion de san José. El Espíritu Santo revela a san José, en un sueño, el secreto de la encarnación. Él recibe el don de ciencia (la revelación) y por medio de ello ve acontecer, en sí, un cambio extremista de forma de pensar y del conocimiento de Dios.

– Jn. 4, 16-19: Jesús habla a la Samaritana sobre los 5 maridos que tuvo. Esta palabra de ciencia provoca que la mujer perciba a Jesús como un profeta, abriendo la puerta de su corazón para su revelación como ‘el Mesías’. La Samaritana vivió la misericordia de Dios aplicada al pecado de adulterio, ya que Jesús no la acusa, pero revela lo que sabía. La palabra de ciencia tuvo el poder de llevarla a arrepentirse, a querer ser perdonada y a admitir que Jesús era el Mesías, teniendo ingreso al “agua viva” por él prometida.

– Hch. 5, 1-11: El Espíritu Santo, por medio de la palabra de ciencia, revela la intención secreta del corazón de Ananías y Safira.

– Mc. 5, 25-34: La cura de la hemorroísa. Jesús utiliza la palabra de ciencia como afirmación de la cura por el poder del Espíritu Santo y por la fe.

– Lc. 5, 17-26: La Cura del paralítico. Cuándo Jesús dice: “tus errores están perdonados”, él sabe por revelación que la necesidad más grande del paralítico es ser perdonado de sus errores que son la causa de varios males físicos y espirituales. Para el paralítico era ese el obstáculo para que Dios actuase en su historia.

– Jn. 4, 50: La cura del hijo de un oficial: “Ve, le ha dicho Jesús: ¡tu hijo vive!”.

Abierto a recibir el don del Señor

La persona que recebe el don de Ciencia puede sentir que el Señor la está tocando por medio de un fuerte sentimiento, una seguridad interior que nos llega a la cabeza, puede ser: una palabra, una señal sobre la vida de un individuo, una monitorización. El Señor nos enseña lo que está curando: una sección del cuerpo, un inconveniente emocional, una cura espiritual, o creciendo la fe, llamando a la conversión… Eso acontece a lo largo de una oración en lenguas, cuando nuestra cabeza está abierta e libre para recibir la revelación del Señor. Por lo general, ese don viene acompañado por una palabra de inteligencia.

Nuestra colaboración es fundamental

Los Carismas del Espírito, concedidos a todos por oportunidad del Bautismo e intensificados en la afirmación, además son llamados de dones del Espírito Santo. Él nos capacita con estos dones para que sirvamos a la Iglesia de Cristo, por medio de los hermanos(as). Los carismas son, por consiguiente, dones de poder para el servicio de la red social cristiana.

Algunas condiciones para recibir y perseverar en la vida carismática: Simplicidad y pureza de corazón; perseverancia en la meditación de la Palabra de Dios; Vida de Oración; Deseo de ser útil a los hermanos como Jesús (Lc. 22, 27); Constancia a la recepción de los dones espirituales (siempre libres para ser los canales de la acción de poder del Espírito en nosotros).

Nuestra colaboración es fundamental. Dios no nos quiere como robots, actuando sin dependencia, sin cooperar o de manera mecánica. Él respeta nuestra independencia y consentimiento. Si suponemos, si asentimos a eso que el Señor quiere hacer en nosotros. María Santísima es el modelo de total apertura: “Hágase en mí, según Tu palabra” (Lc. 1, 38).

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